jueves, 24 de junio de 2010

El Origen del Sol... Mito Warao


Los Warao son un pueblo indígena de Venezuela que habita el delta del Orinoco y parte del sur del estado Monagas, compuesto por más de 36.000 personas.
Al principio, todos eran muy desgraciados: no existía el Sol, todo era oscuridad. Todos estaban mal, pues no podían buscar comida. Pero corría una leyenda, sobre cierto Warao, buen mozo que se aseguraba ser el dueño del Sol. Es decir, que el Sol tenia dueño. Había una familia Warao que no podía buscar su alimento. Este matrimonio tenía dos hijas y el padre pensó en mandar a una de ellas en busca de ese joven prodigioso, dueño del Sol. Enviaron la primera de las hijas, a través de un camino. "Lo notarás por la mayor cantidad de agua. Vete por él, sin hacer caso de los cañitos (afluentes)". Ella equivocó el camino al tomar otra dirección y llegó a la casa donde un hombre la poseyó. Aquél no era un Warao: era un Jebu (espiritu) llamado "Joidatu" (el dueño de la marea alta). La niña regresó a su casa y contó lo sucedido.

Entonces el padre ordenó a la segunda hija ir donde el Sol. En el camino tuvo cuidado de no perderse hasta que llegó a la casa del joven. Relató a éste que venía, diciendo: "Mi madre y mi padre me han mandado a buscar lo que tú tienes (el Sol). El joven respondió: "Está bien, si tu estás íntegra tendrás buena suerte y llevarás lo que me pertenece (mi Sol). Si eres como la otra (desflorada) no lo podrás llevar".
Inmediatamente el joven se levantó y metió su Sol en un recipiente. Al meterlo, se hizo de noche. Entonces el joven agarró a la niña por el brazo y la acostó con él en el chinchorro. La poseyó advirtiéndole: "Te daré lo mío. Pero cuidado con decir que estás desflorada. No menciones esto a tu padre ni a tu madre". Enseguida, el dueño del Sol se levantó, destapó el recipiente de la luz y lo entregó a la niña. Se lo puso en sus manos diciéndole. "Vete ya". La niña marchó, pensando en sus padres. Contó lo sucedido. Ella colgó el Sol que llevaba allí dentro, de un tirante en la casa. Entonces el padre se levantó y tiró del recipiente hacia abajo. Al tirar, se rompió la cuerda y, cayendo al suelo, se quebró el recipiente. Al quebrarse, se iluminó toda la tierra. Al iluminarse, se enteró el dueño del Sol y al darse cuenta de lo sucedido, lloró.
Aquella luz liberada enseguida flotó para arriba, hacia las raíces de las nubes. Así que el Sol quedó flotando allá arriba, en el oriente. De modo que al tirar el Sol, éste subió en el Oriente, convertido en el Sol que nos alumbra.

El pueblo Warao vive a orillas de los caños o brazos que forman el Delta del Orinoco, en las islas construidas con los sedimentos arrastrados por este caudaloso río. Los warao son también un pueblo en peligro, cuya ética y tradiciones se encuentran amenazadas por la explotación masiva, los políticos, la corrupción administrativa y una serie de funcionarios incompetentes. La utilización de los warao como mano de obra trabajadora, la introducción de salarios y principios criollos causan una suerte de desintegración cultural en su funcionamiento y organización tanto social como laboral.

El pueblo Warao vive a orillas de los caños o brazos que forman el Delta del Orinoco, en las islas construidas con los sedimentos arrastrados por este caudaloso río, al depositarse debido al freno que ejercen las corrientes y las mareas sobre las aguas fluviales. El topónimo más antiguo del río Orinoco sería Wirinoko o Uorinoko, que significa "el lugar donde se rema", de "wiri", que significa "donde remamos" y "noko", lugar. Sobre este grupo indígena, Álvaro A. García-Castro señala: "Pocos pueblos tienen una historia tan ligada a un hábitat fluvial como el pueblo warao. En sus tradiciones se habla de que ya estaban allí cuando la isla de Trinidad estaba unida a tierra firme, es decir, hace aproximadamente, entre 8.500 y 9.000 años (recordemos que durante el último período glacial, por la acumulación de grandes cantidades de hielo en los territorios continentales del Hemisferio Norte, el nivel del mar había descendido unos 100 metros y la profundidad de la Boca de la Serpiente e inclusive, la del Golfo de Paria, es mucho menor de esa cifra)". Y el gentilicio de los waraos se traduce como "habitantes del agua", de waha (ribera baja, zona anegadiza) y arao (gente, habitantes), y también "hombres de las embarcaciones, de "wa" (canoa) y "arao" (gente). La sorprendente y larga adaptación de los waraos a este hábitat fluvial se explica fácilmente cuando tomamos en cuenta la extraordinaria estabilidad de un ecosistema como el deltaico en la desembocadura del Orinoco: ni el clima, ni la hidrografía, ni la extraordinaria exuberancia de la vegetación, ni los mecanismos hidráulicos de las corrientes (fluviales y marinas) ni las mareas, ni la abundancia de especies piscícolas, tanto fluviales como marinas, han variado en forma significativa en las últimas decenas de miles de años. El mecanismo de las mareas y de la penetración de las aguas marinas en los caños del Delta durante la pleamar, produce el fenómeno conocido como Macareo que trae variedades de peces desde el mar, enriqueciendo así la diversidad en las tareas de pesca de los waraos.

En el Censo Nacional 2001 se registraron como indígenas Warao declarados 36.027 individuos; de éstos, expresaron ser Waraohablantes 28.066, mientras que 3.189 dijeron hablar sólo castellano y 872 no declararon. Este idioma también es hablado por muchos criollos de Venezuela y Guyana en esa zona, así como por indígenas Lokono (Arawak/Arauacos).

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