viernes, 4 de junio de 2010

LA SANTERIA EN VENEZUELA

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LA SANTERIA EN VENEZUELA

La santería, es una religión de origen caribeño que mezcla ritos africanos y cristianos, veneran entre otras deidades al prócer de la independencia sudamericana, el Libertador Simón Bolívar. En calles y mercados los santeros ofrecen estatuillas y en los últimos tiempos se están ofreciendo ídolos de delincuentes o “malandros” que se les ha asignado caracteres de veneración. Entre ellos se un atracadores, salteadores, asesinos o prostitutas sifiliticas y ladronas. Son estatuas de 25 a 30 CMS de alto, y las imágenes se les encuentran armados. Representan a espíritus que los santeros atribuyen a quienes buscan el perdón de sus pecados advirtiendo a los jóvenes que deben evitar el crimen, ayuda a condenados a salir de prisión y curan la adicción a las drogas, son considerados héroes y protegen a los barrios si se les pide auxilio y protección.

Estos espíritus son parte del culto de María Lienza, variante venezolana de la santería, una religión surgida en Cuba que mezcla el catolicismo con las tradiciones yoruba de los esclavos traían desde África. Se representa como una mujer indígena con imagen muy semejante a la Virgen María, preside sobre otras “cortes” o conjuntos de espíritus. Sus devotos pertenecen a todas las clases sociales, pero sobre todo a los pobres y desamparados. Cientos de miles de fieles creyentes seguidores, viajan cada año al lugar que, según la tradición, fue hogar de María Lionza en la montaña de Sorte, ubicada en el estado Yaracuy, a unos trescientos kilómetros de Caracas.

Tras la llegada de Castro al poder en 1959, un éxodo de refugiados y exiliados llegaron a Venezuela desde Cuba, miles de médicos y funcionarios cubanos trajeron sus creencias populares, donde creen que esos rituales son capaces de resolver problemas sentimentales y curar todo dolor. Algunos incluso creen que ofrecen protección contra los delincuentes en Venezuela.

Grupos de santeros han comenzado a anunciar sus predicciones, e influencias de magia en periódicos e Internet. La santería ha crecido en popularidad y realizan este culto espiritual. En esta actividad los religiosos yorubas de Asoifa rechazan las prácticas comerciales de algunos santeros, afirmando que los seguidores del culto no deben anunciarse y deben tener “por norma de vida la humildad, hermandad y honestidad’. En las calles, los santeros se distinguen por vestir de blanco y se les puede ver orando en iglesias de la ciudad a sus dioses mimetizados en santos católicos.

La creciente popularidad de la santería se evidencia en la proliferación de tiendas en las que se venden pequeños animales son sacrificados ritualmente. Los ritos de iniciación, adivinación y magia son conservados en las casas de los creyentes, y allí tienen lugar los rituales. ”La santería está en auge porque hay mucha gente que cuando esta necesitado de ayuda, solicita a las fuerzas superiores su apoyo para superar los problemas”, los creyentes vestidos de blanco que acuden a la iglesia católica para adorar a Obatalá, madre de los dioses yorubas, que desde hace siglos es representado por la Virgen de Las Mercedes. La Iglesia Católica objeta el culto, pero hace tiempo que abandonó sus intentos de eliminarlo.

Algunos creyentes llegan al conocimiento profundo de la santería, para obtener poderes curativos que creen les otorgan los dioses, por medio de de rituales como el sacrificio de animales o las ofrendas para limpiar el espíritu, Algunos pagan grandes sumas para convertirse en babalawos o sacerdotes. La santería atrae a muchos por razones positivas, pero “lamentablemente también hay mala gente, que se meten porque piensan que así pueden delinquir impunemente”.

Las practicas de “magia negra’, incluidos aquellos conocidos como “paleros’, recolectan huesos en cementerios y como parte de un ritual sellan “un pacto’ con un muerto, que según la creencia es mutuamente beneficioso para ambos. Algunos paleros ofrecen mucho dinero por una calavera, puesto que el cráneo humano es de gran poder exotérico.

Narración de la Curación de una enferma por medio de la santería.

Una mujer joven visitó a una sacerdotisa de la santería, esperando que su sabiduría pudiese ayudarla a mejorar una difícil relación con su novio y encontrar una cura espiritual.

La ceremonia comenzó cuando la “curandera” ofreció a la mujer una infusión con anís y luego le dio tabaco y le pidió que lo masticase, lo que le provoco un vomito, considerado como primera etapa de la limpieza ritual. Después fue llevada a un arroyo, donde la sacerdotisa y su ayudante frotaron sobre su piel hierbas, tallos y ron. Vestida con una bata blanca, fue traslada a una gran roca plana, donde fue vertido un polvo blanco para dibujar un “portal” de curación espiritual. Se acostó dentro de las líneas blancas sobre un lecho de hojas de plátano y se encendieron velas a su alrededor.

La sacerdotisa rezó en voz alta, con lenguaje para el mundo de los espíritus. La curandera cerró sus ojos y parecía entrar en trance, y luego colocó sus manos sobre el abdomen y la frente de la mujer.

La joven enferma se puso de pie y luego se sentó en una roca, estaba fatigada más relajada y en paz, la sacerdotisa anunció a los testigos del ritual que el “mal se ha ido”.

La ciencia rechaza las adivinaciones de los santeros, y no considera eficaces para la curación con medios místicos atribuida a santos o espíritus. La ciencia si admite la utilización de las tradicionales hierbas de los bosques, que son útiles y reconocidas por la farmacopea ya que contienen principios activos.

Florián Yubero

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